“No todo sueño llega cuando uno quiere.
Llega cuando uno está listo.”
Durante mucho tiempo pensé que los sueños se cumplían cuando uno se animaba.
Con el tiempo entendí algo distinto: los sueños llegan cuando uno está listo.
Hoy siento que estoy en ese punto, no porque todo esté resuelto, sino porque todo está más claro.
Los años que no salieron como esperaba
Hubo años en los que nada parecía acomodarse del todo, proyectos que no avanzaban, ideas que no terminaban de despegar, planes que se estiraban más de lo previsto.
No fueron años perdidos, fueron años de aprendizaje, aunque en ese momento costara verlos así. Aprendí que no todo se construye a la velocidad que uno desea, y, que a veces, insistir sin pausa no es avanzar, sino desgastarse.
El bajón
silencioso
También hubo frustraciones y pérdidas.
No desde el drama ni desde la oscuridad profunda, sino desde un bajón interno, de esos que no se explican fácil, pero se sienten.
Momentos en los que uno sigue caminando, pero con menos ligereza. Momentos que te obligan a frenar, a mirar hacia adentro y a preguntarte si estás escuchando lo que realmente necesitas.
El proceso invisible
Hace aproximadamente un año algo empezó a ordenarse. No fue un giro brusco. Fue un proceso.
Primero vino el orden. Después, la calma. Y luego, la constancia.
Empecé a entender mejor mis tiempos, a aceptar que algunas cosas no se dieron porque todavía no era el momento, y no porque yo no fuera capaz. Cuando uno deja de pelearse con lo que fue, empieza a construir con más claridad lo que viene.
Estar listo no es no tener miedo
Que hoy sienta que es el momento no significa que no tenga dudas. Las tengo.
No significa que no tenga miedo. También lo tengo. La diferencia es que ahora el miedo no paraliza. Acompaña.
Hoy me siento más alineado conmigo mismo, con la cabeza más clara, el cuerpo más fuerte y el espíritu más tranquilo. Y eso cambia la forma de encarar cualquier desafío.
Elegir, no escapar
El Camino de Santiago sigue siendo un desafío enorme, pero hoy no lo miro como una huida ni como una prueba de valentía, lo miro como una elección consciente, como un paso natural dentro de un proceso que viene madurando hace tiempo.
Este no es el Camino de alguien que se va porque no puede quedarse, es el Camino de alguien que elige ir.
¡Por eso ahora!
Ahora porque aprendí a esperar. Ahora porque entendí que no todo se fuerza. Ahora porque estoy en paz con lo que fue y con lo que es.
No todo sueño se cumple cuando uno quiere, se cumple cuando uno está listo, y hoy, para mí, ese momento es ahora.
Un mensaje para quien lee
Si estás atravesando un tiempo de dudas, de pausas o de silencios, quiero decirte algo: No todo retraso es un fracaso.
A veces es preparación. Los sueños no se vencen. Se maduran.
Y cuando el momento llega, no siempre hace ruido, a veces simplemente se siente.
Podes acompañarme desde aquí:
